La oferta norcoreana de desmantelar su central nuclear de Yongbyon está condicionada a que Washington dé pasos recíprocos

Corea del Norte ha ofrecido tentativamente desmantelar por completo sus centros de pruebas nucleares y de misiles, y permitir que los inspectores internacionales sean testigos. Así lo ha afirmado el presidente surcoreano, Moon Jae-in, en una comparecencia conjunta ante la prensa con el líder del Norte, Kim Jong-un, en Pyongyang, donde ambos cebblebran su tercera cumbre. Kim, según el jefe de Estado del Sur, también visitará Seúl muy pronto, quizá antes incluso de que termine el año. Sería el primer líder norcoreano que visitara la capital del sur desde el final de la guerra en la península (1950-1953).

Tras la Segunda Guerra Mundial, hace más de 65 años las dos Coreas se dividieron en la parte norte y la sur por el paralelo 38. El Norte quedó en manos de Moscú y el Sur de Washington. Los soviéticos pusieron a cargo de Corea del Norte a un guerrillero coreano que luchó contra la invasión japonesa en la región china de Manchuria. Se llamaba Kim Il Sung, quién dirigió un régimen comunista. Su período concluyó con su muerte, en 1994, cuando el liderazgo oficial pasó a manos de su primogénito, Kim Jong Il. Desde el fallecimiento de este último, en 2011, el poder reside en su hijo Kim Jong Un. Una vez afianzado en el poder, en la década de los 60, el líder supremo Kim Il Sung puso en marcha un sistema ideológico conocido como idea Juche(Chuch’e). Significa autosuficiencia. La lógica de está ideología es puramente nacionalista y es que son tan fuertes que no necesitan a nadie para sobrevivir. En definitiva, la fórmula se basa en la exaltación de las cualidades propias del pueblo coreano y, en consecuencia, la exclusión de las culturas externas que perturben esa identidad. El resultado ha sido un total y absoluto aislacionismo del resto del mundo en los últimos años, reforzado por la mano del actual líder Kim Jong Un.

El desfile de los atletas de las dos Coreas unidos en los pasados Juegos Olímpicos de Invierno, la reunión entre los mandatarios de ese país y de China, la aparente desnuclearización o el acercamiento a los Estados Unidos, son señales claras de que algo está cambiando. Se abre un minúsculo resquicio en ese cerramiento nacional.

Corea del Norte ha informado este miércoles de que el líder norcoreano, Kim Jong Un, y el presidente de Corea del Sur, Moon Jae In, “aprecian mucho” el estado actual de las relaciones transfronterizas. “En las conversaciones, hubo un profundo intercambio de opiniones sobre varios asuntos que surgieron para acelerar aún más el desarrollo de las relaciones intercoreanas mediante la implementación honesta de la declaración de Panmunjom de una manera general”, ha señalado la agencia estatal dell noticias norcoreana, KCNA.

La visita de Moon a Corea del Norte se produce en medio de las estancadas conversaciones de desnuclearización de Pyongyang con Washington. El presidente estadounidense, Donald Trump, canceló el mes pasado una visita del secretario de Estado, Mike Pompeo, ante lo que consideraba falta de avances en el proceso de desnuclearización, mientras que Kim insiste en pedir garantías para iniciar el proceso.

Sin embargo, el líder norcoreano ha expresado este martes su confianza en que se produzcan nuevos avances en las conversaciones para la desnuclearización de la península de Corea iniciadas con Estados Unidos.

“El presidente Moon ayudó a encontrar el inicio de los históricos diálogos entre Corea del Norte y Estados Unidos”, ha dicho Kim a Moon al inicio de la cumbre entre ambos en Pyongyang, en referencia al encuentro que mantuvo el líder norcoreano con Trump el pasado mes de junio.

A través de la mediación de Moon, el hombre que más capital político ha invertido en mantener el proceso de negociación a flote, el líder norcoreano ha ofrecido una pequeña, pero significativa, rama de olivo. Pequeña, porque renunciar a Tongchang-ri no le supone nada: tras haber probado satisfactoriamente sus misiles más potentes el año pasado, no necesita un centro dedicado a completar más ensayos. Significativa, porque abre el camino a un paso mayor, la posibilidad de que desmantele la central nuclear en la que se cree que ha producido su plutonio.

Con esta iniciativa, Pyongyang deja ahora la pelota del lado de Estados Unidos, que debe decidir si la oferta le parece suficiente para continuar las conversaciones o no. Algunos analistas han recordado que Corea del Norte ya inutilizó parcialmente la central en 2008, para retomar la actividad nuclear cuando las negociaciones de entonces fracasaron. E incluso si decidiera desmantelarla de manera irreversible, el régimen de Kim conservaría las bombas nucleares que ya ha fabricado, y que los analistas calculan que pueden sumar varias decenas.

No se antoja tan esperanzadora la postura de EEUU., que convocó la reunión el pasado lunes en el Consejo de Seguridad de la ONU después de que supuestamente Rusia forzase modificaciones en un informe elaborado por expertos de la ONU sobre el cumplimiento de las sanciones a Corea del Norte. Según EE.UU., la delegación rusa presionó al grupo de expertos para cambiar su análisis, que incluía “violaciones de sanciones que implicaban a actores rusos”.

“Estados Unidos tiene pruebas de violaciones rusas constantes y amplias”, dijo la embajadora estadounidense ante Naciones Unidas, Nikki Haley, ante el Consejo de Seguridad de la organización.

La embajadora estadounidense recordó que el objetivo de la comunidad internacional es la desnuclearización de Corea del Norte, pero aseguró que las acciones de Rusia ponen en duda su compromiso con esa meta: “Rusia debe demostrar ahora con hechos que comparte nuestros objetivos en Corea del Norte”, recalcó.

Haley defendió que, pese a las conversaciones mantenidas por EE. UU. y otros países con el régimen de Kim Jong-un, las sanciones deben continuar hasta que haya resultados: “Hasta que no lleguemos ahí, no debemos rebajar las poderosas sanciones mundiales que están en vigor”, insistió.

Según ha adelantado Seúl, Moon viajará la semana próxima a Estados Unidos, para participar en la apertura de la Asamblea General de la ONU, y se reunirá con Trump el día 24 para ponerle al corriente de sus deliberaciones con Kim.

Ambos presidentes “podrán abordar maneras de acelerar las conversaciones sobre desnuclearización entre el Norte y Estados Unidos”, ha declarado a la prensa surcoreana el consejero de Seguridad Nacional de Moon, Chung Eui-yong. “Esperamos que ocurra pronto una cumbre entre el Norte y EE. UU”, ha agregado. En una carta a Trump, Kim ha propuesto una segunda reunión entre ambos para dar seguimiento a sus conversaciones en Singapur.

Fuentes: El País, Deutche Welle, La Vanguardia, EuropaPress