Vladímir Putin recibió el pasado martes en Moscú al polémico primer ministro húngaro Viktor Orbán. Este será su séptimo encuentro desde la escalada del conflicto con Ucrania en 2014.

Viktor Orbán exhibió su buena relación con el presidente de Rusia, Vladímir Putin, en un momento en el que la Unión Europea (UE) se plantea sancionar a Hungría por algunas políticas impuestas por su líder nacionalista, en conflicto con el Estado de derecho.

“No se puede decir que siempre haya existido un buen clima internacional para nuestra cooperación. Pero para eso están todas las cosas desagradables, para que podamos enfrentarnos juntos a ellas. Creo que lo estamos logrando”, dijo Orbán a Putin al inicio de su reunión en Moscú.

Por su parte, Putin afirmó que “Hungría, por supuesto, es uno de nuestros socios clave en Europa, las relaciones bilaterales se desarrollan casi en todos los ámbitos, la comisión intergubernamental está trabajando activamente”.

El presidente ruso, que ve a la Unión Europea como una de sus bestias negras, busca atraer a Estados miembros díscolos que puedan quebrar las políticas de Bruselas. Y Budapest es un gran candidato. Orbán forma parte del club europeo ultranacionalista que insta a levantar las sanciones contra Rusia junto con los ultra el italiano Matteo Salvini, el austríaco Hainz Christian Strache o la francesa Marine Le Pen.

Putin también subrayó la dinámica positiva del intercambio comercial y económico, el nivel de inversiones mutuas, que es de aproximadamente 1.000 millones de dólares, y la implementación de grandes proyectos conjuntos.

Además, el mandatario ruso llamó a profundizar la cooperación con Hungría. Agregó que se refiere ante todo al estrechamiento de las relaciones económicas y comerciales entre los países.

Putin declaró que un tramo terrestre de la tubería del Turk Stream podría pasar por el territorio húngaro.

“No descarto que una vez terminada la instalación del Turk Stream, un tramo terrestre de la tubería pase por Hungría”, indicó el presidente ruso.

“Rusia cubre más de 75% del consumo de petróleo y 60% de gas de Hungría; a través de Hungría se suministra el gas natural ruso a Europa”, dijo Putin añadiendo  que “almacenes subterráneos situados en el territorio húngaro permiten ofrecer a Europa un tránsito seguro e ininterrumpido de gas, también durante los períodos de la demanda máxima”.

La sintonía de Orbán con el líder ruso, su discurso a favor de acercarse a Rusia y sus políticas próximas al ideario de Putin en asuntos como la inmigración y la familia le han convertido en el principal aliado del Kremlin dentro de la UE.

Orbán, que se opone categóricamente a la política europea de inmigración y se niega a aceptar a refugiados en su territorio, como le exigen otros países de la Unión, ha encontrado en Moscú a quien entiende y defiende su postura.

“Estos problemas deben resolverse dentro de la UE, pero a juzgar por lo que sucede, dudo de que (el flujo migratorio) vaya a reducirse. Al principio hablaban de inmigrantes de Siria, Irak, otros países de Oriente Próximo, y ahora ya hablan del África negra. El número de inmigrantes crece en todo momento”, dijo Putin en la rueda de prensa posterior a su reunión.

El jefe del Kremlin advirtió de que Europa tiene una enorme potencia como polo de atracción para la inmigración. “Si se incentiva esa inmigración con pagos sociales cuantiosos y otros beneficios, no hay motivos para que cese ese flujo”, recalcó.

Fuentes: Huffington Post, Euronews, Sputnik News

Imagen: Eurasia News