Ubicado en una zona natural, en el valle del rio Menderes al sudoeste de Turquía, es un paisaje, único en el mundo. Este castillo de algodón, que es como popularmente se conoce, alberga terrazas blancas, escalonadas, dando una sensación de encontrarnos en terreno glaciar.

La realidad es diferente, unas piscinas naturales de agua termal con un alto contenido de calcio y bicarbonato, que va cayendo en cascada de una terraza a la siguiente. Al enfriarse y secarse forma las paredes de estas piscinas en las que a pesar de encontrarse bastante apartado de todo (se encuentra a 620 kilómetros de Estambul) miles de personas, locales y turistas, se bañan cada año.

Con el paso del tiempo algunas fuentes se han secado debido a los terremotos, algunos también lo atribuyen al exceso de explotación turística, si bien es cierto que los movimientos sísmicos han provocado que surjan algunas piscinas nuevas en los alrededores.

 

Las ruinas de la antigua ciudad de Hierápolis son otra de las atracciones de Pamukkale. Entre sus muchos reclamos turísticos, podemos visitar uno de los teatros mejor conservados del período romano de Turquía; la Casa de Baño, la Puerta Norte, o Puerta de Domiciano, con sus arcos y torre, del siglo I D.C.; la puerta bizantina, del siglo II; la Necrópolis; la Piscina Sagrada o Piscina de Cleopatra, dentro de la cual hay restos arqueológicos sumergidos; el nymphaeum (cisterna que distribuía el agua en la ciudad); el Templo de Apolo; el Plutonium, la cueva sagrada que, se creía, era la entrada al Inframundo; el Martiryon de San Felipe; y otra serie de muy interesantes restos arqueológicos.

Fuentes: https://rojocangrejo.com/entradas/pamukkale/ ; https://www.101viajes.com/estambul/pamukkale