“Creo que ahora todo el mundo es fotógrafo. Tomamos billones de fotos, por lo que la fotografía está más viva de lo que ha estado jamás, y al mismo tiempo más muerta que nunca”. Así de bipolar se muestra Win Wenders, el director de cine, actor, fotógrafo, guionista y profesor universitario (solo le falta actor porno australiano) divagando sobre la situación actual de la fotografía en un vídeo de la BBC:

Las declaraciones las realiza con motivo de una exposición suya de polaroids, que se ve que están muy vivas y le ponen a mil, y donde habla del sinsentido de hacer fotos compulsivamente sin ninguna finalidad, puesto que la inmensa mayoría de ellas ni se imprimen ni se vuelven a ver. Ahí estoy totalmente de acuerdo, no hay cosa que mas rabia me de que la gente que se pasa medio concierto con el móvil en la mano, o que saca fotos de cada plato cuando va a un restaurante. Clínicas de desintoxicación millennial ya por favor!

 

 

Todo esto no debería ser considerado fotografía, como dice el bueno de Win: “Mirarse a un espejo no es un acto fotográfico”. También raja sobre el exceso de retoque digital, lo que aleja de la realidad a la fotografía. Pues bien, si de esos billones de fotografías que tomamos, quitamos los selfies, los conciertos, los platos de restaurante, los gatitos, las alas de avión y puertas de embarque, los HDR y algunas cosas mas, nos quedamos con cosas bastante interesantes. De ahí que no esté de acuerdo con Win cuando dice lo de que “la fotografía está más viva de lo que ha estado jamás, y al mismo tiempo más muerta que nunca”. No creo que esté muerta para nada, hoy en día hay miles de fotógrafos por todo el mundo con un nivel tremendo y haciendo cosas realmente maravillosas. El problema es que a veces es como encontrar una aguja en un pajar. La mediocridad del sistema hace que estos fotógrafos se queden a la sombra de influencers que cobran miles de euros por una foto en su IG (por poner un ejemplo), normalmente una foto de mierda, pero con una repercusión brutal. El problema no es que esa foto sea una mierda, sinó que se valore mas que una buena foto. Y en esas estamos, buscando la forma de no caer en la mediocridad, todo un reto hoy en día.

Para acabar, Win nos propone un bonito reto: buscar un nombre para esa actividad parecida a la fotografía, pero que no lo es. ¿Onanismo visual?, ¿egografía?, ¿Cristianoronaldismo?. Aceptamos vuestra propuestas.