Quien nos iba a decir que Cecilia iba a crear tendencia. Su particular restauración, hace ya seis años, a la pintura mural del Ecce Homo en el Santuario de Misericordia de Borja se hizo viral. Un desastre artístico si, pero gracias al cual Borja se situó en el mapa y se ha podido crear puestos de trabajo y aumentar la recaudación de las arcas municipales.

Tras el trabajo de la influencer Cecilia, vino el que los alumnos de una escuela de manualidades hicieron del San Jorge de la iglesia de San Miguel de la localidad navarra de Estella, una escultura del siglo XVI, que enfadó mucho a los expertos.

Este verano también saltaría la polémica en torno a las farolas del Puente de Santa Catalina, de San Sebastián. Una empresa contratada por el Ayuntamiento pintó las farolas y como no gustó, volvieron con la brocha. El resultado, indescriptible.

Y hace pocos días en la ermita de Rañadorio, una localidad  asturiana de apenas 16 habitantes vivio conmocionada por la atención mediática por la restauración de una vecina a unas tallas datadas entre los siglos XV y XVI

El  último desastre artístico, y parece que con el afan de superar a sus predecesores,lo han perpetrado los cuidadores locales uno de los santuarios de la dinastía Tang en el sureste de China. Allí un doctor de Historia del Arte, JinXu, ha quedado perplejo ante la rehabilitación y ha asegurado en un tuit que era la peor restauración que había visto.

“Este es el peor trabajo de restauración que he visto en mi vida, otro santuario de cuevas de la dinastía Tang en Sichuan destruido por unos cuidadores locales osados y con muy mal gusto. No tengo palabras” comenta Jin Xu.

A pesar de las críticas, el Gobierno de Sichuan podría hacer como el ayuntamiento de Borja y aprovechar el tirón mediático que la polémica restauración trajo. El Ecce Homo de Borja hizo que la localizada zaragozana recibiera más de 200.000 visitas y llevara al pueblo grandes sumas de dinero.

Fuentes: El Plural, Cuatro