Una piscina natural forjada por la naturaleza durante miles de años al desplomarse por la erosión, la superficie de un río subterráneo. A unos 37 kilómetros al oeste de Austin, Texas, la piscina Hamilton está rodeada por enormes losas de piedra caliza, cascadas de agua y grandes  estalactitas que crecen desde su techo. La piscina tiene aproximadamente un kilómetro cuadrado y 15 metros de profundidad.

 

Su reserva de aguas se caracterizan por tener un brillante color verde jade, que de vez en cuando es controlado por las autoridades, debido a que no es posible introducir químicos para asegurar su pureza. Es por todo que no siempre se puede nadar en el interior.

Fue descubierta en 1880 por una familia de inmigrantes alemana. Se llamó Hamilton Pool porque estaba en la propiedad de un tal Morgan C. Hamilton, hermano del gobernador de Texas por aquella época. Y ya desde el primer momento, aunque los ganaderos podrían haber considerado a la gruta como un peligro de seguridad para su ganado, se intentó que fuera un sitio de ocio para los visitantes que se quisieran refrescar cuando pasasen cerca.

La piscina no se popularizó hasta la década de los 60 del siglo pasado, durante unos años y hasta bien entrados los 80, permaneció abierta sin restricciones de ningún tipo. Ahora esta prohibida la pesca y el camping en la zona

 

En la actualidad el lugar goza de una exuberante población de helechos y se ha recobrado la flora autóctona, restaurado las praderas que rodean la piscina.

Fuentes: La Reserva, elviajerofeliz, coyotitos