En los últimos años se han puesto de moda los retos virales, desafíos que hay que superar, documentar y subir a redes sociales. Bottle flip, Mannequin challenge, Ice bucket, The floor is lava, Harlem Shake… son ya fenómenos sociales de esta década. Diferentes científicos están estudiando las razones que nos llevan a realizar estos retos en masa, y al parecer, hay miga detrás. Razones tan arraigadas en el ADN humano como la conexión emocional y el sentimiento de pertenencia al grupo parecen estar detrás de este fenómeno.

El último en arrasar en redes sociales es el “10 year Challengue”, que consiste en algo tan simple como colgar una fotografía de hace 10 años junto a otra actual para ver nuestra evolución. La nostalgia que produce este reto, sumado a su viralización, ha provocado que pocos usuarios hayan escapado de sus garras. Pues bien, diferentes voces han dado la alarma de que detrás de este “inofensivo” reto puede haber intereses ocultos por parte de Facebook, mas en concreto, el desafío podría servir para entrenar los algoritmos de reconocimiento facial de la empresa de Mark Zuckerberg. La escritora y periodista Kate O´Neill lo explica así en Wired:

“Imagina que deseas entrenar un algoritmo de reconocimiento facial en las características relacionadas con la edad y, más específicamente, en la progresión de la edad (por ejemplo, cómo es probable que las personas se vean a medida que envejecen). Idealmente, querrías un conjunto de datos amplio y riguroso con imágenes de muchas personas. Sería útil si supieras que se tomaron con un número determinado de años, por ejemplo, 10.
Claro, puedes buscar en Facebook las fotos de perfil y ver las fechas de publicación o los datos EXIF. Pero todo el conjunto de imágenes de perfil podría terminar generando una gran cantidad de ruido inútil. Las personas no cargan las imágenes de forma confiable en orden cronológico, y no es raro que los usuarios publiquen imágenes de algo que no sean ellos mismos como una imagen de perfil. Un vistazo rápido a través de las fotos de perfil de mis amigos de Facebook muestra el perro de un amigo que acaba de morir, varias caricaturas, imágenes de palabras, patrones abstractos y más.
En otras palabras, sería de ayuda si tuvieras un conjunto de fotos de entonces y ahora, limpio, simple y bien etiquetado”.

Esta idea podría parecer un poco conspiranoica, si detrás no estuviera el imperio de Zuckerberg. Cabe recordar el abuso que hizo de la compañía Cambridge Analytica, quien utilizó los datos de millones de usuarios de la red social para la campaña electoral del actual presidente Donald Trump. O las numerosas filtraciones de datos personales, la injerencia rusa, informaciones privadas expuestas, vulnerabilidades varias… son solo algunos de los escándalos que han rodeado al bueno de Mark durante 2018, y que le han hecho bajar del tercer al sexto puesto en el ránking de las mayores fortunas del mundo.

El hecho de que una red social haga uso indebido de nuestros datos no es nada nuevo, ni nada que no sepamos. Tampoco es que suponga algo malo de por sí el hecho de que la compañía utilice esas fotos para mejorar su tecnología de reconocimiento facial. Es el oscurantismo y el engaño del reto lo que supondría la parte negativa de todo esto. Como usuarios, deberíamos saber qué uso se hace de nuestros datos privados y qué finalidad tienen retos como el “10 year Challengue”. Es nuestro derecho. Pero también nuestro deber el revisar nuestra forma de interactuar con la tecnología y ser conscientes del uso que hacemos de ella.