El 12 de febrero de 1999, el juicio político de cinco semanas contra Bill Clinton llegó a su fin, y el Senado votó para absolver al presidente en ambos artículos de juicio político: perjurio y obstrucción de la justicia.

En noviembre de 1995, Clinton comenzó un romance con Mónica Lewinsky, una practicante sin sueldo de 21 años. En el transcurso de un año y medio, el presidente y Lewinsky tuvieron casi una docena de encuentros sexuales en la Casa Blanca. En abril de 1996, Lewinsky fue transferida al Pentágono. Ese verano, ella confió por primera vez a su compañera de trabajo del Pentágono, Linda Tripp, acerca de su relación sexual con el presidente.

El 6 de agosto de 1998, Lewinsky compareció ante el gran jurado para comenzar su testimonio, y el 17 de agosto testificó el presidente Clinton. A diferencia de su testimonio en el caso de acoso sexual de Paula Jones, el presidente Clinton reconoció ante los fiscales de la oficina del abogado independiente que tuvo un romance extramarital con la Sra. Lewinsky.

El 12 de febrero de 1999, el Senado votó sobre la destitución de Clinton de su cargo. El presidente fue absuelto de ambos cargos. La fiscalía necesitaba una mayoría de dos tercios para condenar, pero no logró alcanzar siquiera una mayoría simple. Rechazando el primer cargo de perjurio, 45 demócratas y 10 republicanos votaron “no culpable” y en el cargo de obstrucción de la justicia, el Senado se dividió, con el 50% a favor y otros 50%, en contra. Una vez concluido el juicio, el presidente Clinton dijo que estaba “profundamente arrepentido” por la carga que su comportamiento impuso al Congreso y al pueblo estadounidense.

Lewinsky asiste a una función de la Casa Blanca con Clinton en 1997.