Si nos paramos a pensar, es probable que a los mejores momentos de nuestras vidas les podamos poner una banda sonora. Seguro que también hay alguna canción que al escucharla nos trae a la mente malos recuerdos. Las melodías están hechas precisamente para eso, para activar la memoria y hacernos recordar momentos felices, episodios importantes o etapas tristes vividas. Al parecer, esto lo tienen bien estudiado los políticos y muchos han decidido ponerlo en práctica en sus campañas para intentar dejar huella en sus votantes a través de la música.

Como ya os contábamos la semana pasada, este año numerosos países tendrán que pasar por las urnas próximamente para elegir a sus gobernantes y en muchos lugares los candidatos ya se han puesto manos a la obra para preparar las campañas que les lleven al poder. Entre las muchas estrategias que utilizan, parece que la de intentar hacer llegar su mensaje a través de la música siempre ha dando muy buenos resultados y los políticos la utilizan siempre que hay elecciones a la vista. Por lo menos esta es la idea que se extrae de un artículo publicado en la Revista Enfoques, sobre el uso de la música en campañas y su efecto en la conducta de los electores. Sus autores, Andrés Valdez, Delia A. Huerta y Arturo Aguilar, estudiaron este supuesto en la campaña presidencial de Barack Obama para 2008 y llegaron a la conclusión de que la música “se utiliza como táctica de persuasión durante las campañas electorales por su capacidad de generar diferentes reacciones psicológicas en el elector e inducir y modificar estados emocionales en los votantes”.

En este estudio también se señala que la música ha acompañado a las campañas electorales desde hace mucho tiempo y pone el ejemplo de las elecciones presidenciales de 1848 en Estados Unidos, en las que el candidato del Partido Whig, Zachary Taylor, utilizaba un carro con música para entretener a la gente en cada ciudad a la que acudía para hacer campaña. Taylor ganó las elecciones y desde entonces los candidatos utilizan melodías no solo para entretener, sino también para intentar hacer llegar su mensaje y persuadir a los votantes.

Hoy en día la mayoría de los partidos utilizan de alguna manera la música para intentar dejar huella y uno de los casos más destacados de los últimos años es el de la campaña de Obama en 2008. En esa ocasión se buscaba alcanzar un vínculo socioefectivo con los votantes a través de las canciones, y para ello se utilizó por ejemplo música de Reggaetón para llegar al público joven y canciones en castellano para el votante latino. Además, fueron muchas las celebridades musicales que apoyaron su candidatura y que en parte propiciaron su triunfo el 4 de noviembre de 2008.

Pero el éxito del “Yes We Can” no es el único triunfo que se ha conseguido en parte, gracias al uso de la música en el mundo de la política. En España, por ejemplo, ha habido otros casos muy sonados y nunca mejor dicho, que han unido la escena musical y las campañas electorales. También en el año 2008, diferentes artistas unieron sus voces para apoyar la candidatura de Zapatero cantando la canción “Defender la alegría”.

En esa ocasión fueron los “clásicos” como Sabina, Serrat, Miguel Bosé o Soledad Giménez los que mostraron su apoyo a el Partido Socialista, pero parece que el PSOE sabe que tiene que renovarse y adaptarse a las nuevas generaciones. La estrategia musical que van a utilizar en la campaña de 2019 parece que va a estar enfocada a otro tipo de público. Los jóvenes que voten este año por primera vez puede que ni siquiera sepan quien es Soledad Giménez y por eso el partido de Pedro Sánchez a creado una lista de reproducción de Spotify llamada “La España que quieres”, en la que ha incluido temas y artistas mucho más actuales como Rosalía o Chenoa para que, a través de sus canciones, intentar llegar al nuevo votante.

Lista de Spotify del PSOE para la campaña de 2019

Otro ejemplo de partidos que utilizan la música como medio de divulgación de su mensaje es el de Podemos. En su primera campaña, su líder Pablo Iglesias, solía dirigirse a sus votantes con un discurso a modo de Rap y también contó con el apoyo de grupos musicales como Los Chikos del Maíz que posibilitó, en gran parte, la explosión popular del partido morado.

Elegir las canciones a través de las que se quiere llegar a los votantes no es tarea fácil y a veces, si no se opta por un tema adecuado, el efecto que puede tener esta estrategia es todo lo contrario a lo que se busca. Si la música es pegadiza, pero la letra no acompaña al mensaje que quiere transmitir el partido o si se utiliza sin el permiso de los artistas que las interpretan, puede que se genere una polémica que no beneficie a la imagen del político. Los casos que más controversia generan son los de los cantantes que no apoyan determinadas campañas, se sienten indignados cuando algún partido utiliza sus temas y no tienen el menor reparo en criticarlos y pedirles públicamente que dejen de utilizar sus canciones. El maestro en esto de utilizar melodías sin permiso es como no, Donald Trump, que acumula a sus espaldas un gran número de denuncias de diferentes artistas por utilizar canciones en su campaña electoral sin consentimiento. Una de las últimas fue la de la cantante Rihanna, que el año pasado, cuando se enteró de que su canción Don’t Stop the Music había sonado en uno de los mítines del presidente estadounidense, anunció que emprendería medidas para evitar que volviera a utilizar alguno de sus temas.

Philip Rucker avisa a Rihanna de que Trump ha utilizado una de sus canciones en un mitin y la respuesta de la cantante es esta: “No por mucho tiempo… Ni yo ni mi gente estaremos nunca en uno de esos patéticos actos. Muchas gracias por el aviso, Philip!”

Pero no tenemos que irnos tan lejos para ver casos de utilización de canciones en campañas electorales que han levantado polémica. En España, por ejemplo, del cantante Juanes, mostró su enfado a través de las redes sociales  porque el partido ultraderechista Vox, había versionado uno de sus temas y lo estaba utilizando para hacer propaganda política.

Aunque esta no es la única denuncia que tiene el partido de Santiago Abascal por usar música en sus actos sin permiso. Así, el año pasado Coque Malla utilizó también las redes sociales para responder de manera original al partido por utilizar su tema “No puedo vivir sin ti” sin su consentimiento.

Con o sin permiso, de una manera más o menos acertada, lo cierto es que los políticos utilizan la música para intentar persuadirnos y hacer que su mensaje se nos quede grabado en la memoria. En los próximos meses escucharemos nuevos éxitos que podremos asociar a uno u otro partido, aunque tal vez después de las elecciones, ni nos acordemos de cuales eran las canciones con las que han intentado comprar nuestros votos.