El lunes 15 de abril de 2019 será recordado en París durante mucho tiempo. A las 18:30, un pavoroso incendio se declaraba en la joya de la arquitectura gótica, Notre Dame. El monumento más visitado de toda Europa corría un grave peligro. Tras más de 5 horas, un equipo de 500 bomberos ha conseguido controlar el fuego. Gracias a su profesionalidad y buen hacer, se ha conseguido salvar la estructura y muchas de las obras de arte que había en su interior. Si le hubieran hecho caso a los grandes cuñados de la humanidad, ahora no quedaría nada. Y es que algunos valientes ignorantes como el presidente de Estados Unidos o el cantautor José Manuel Soto, recomendaban a los bomberos parisinos descargar agua con helicópteros. Otros se han apresurado a incitar al odio para recoger algún voto perdido.

 

Es dramático (…) Todo el tejado está siniestrado, toda la armadura quedó destruida, una parte de la bóveda se derrumbó, la aguja ya no existe“, así de preocupado se mostraba Gabriel Plus, portavoz de los bomberos de París, ante el incendio.


Habrá tiempo de depurar responsabilidades y saber porqué una de las grandes joyas de la historia de la arquitectura estaba siendo restaurada sin contar con las mínimas medidas de seguridad. De momento, hagamos un repaso de lo que se ha perdido y lo que no:

Lo que se ha perdido

  • La aguja de Notre Dame, de Eugene Viollet-le-Duc, de 93 metros de altura. Se derrumbó por completo poco antes de las 20:00h. En el gallo se guardaban tres reliquias que se han perdido al derrumbarse esa estructura: un trozo de la corona de espinas, una reliquia de San Denis y otra de Santa Genoveva.

  • Los “grandes mayos”. Se trata de 13 grandes pinturas de los siglos XVII y XVIII, que durante el mes de mayo regalaban los orfebres de la ciudad a la catedral. Los bomberos no pudieron descolgarlas a tiempo y todo parece indicar que se han perdido. Entre otras, estaba San Pedro Curando a los Enfermos, la Conversión de San Pablo, la Crucifixión de San Andrés o la Lapidación de San Étienne.

 

  • Altar mayor y atrios. Esta zona se ha llevado la peor parte, ya que es donde cayó la parte del techo que colapsó.

 

Lo que se ha salvado

  • La estructura. Era una de las grandes incógnitas durante el incendio, principalmente tras la caída de la aguja. En ese momento se dudaba de si la estructura aguantaría. Finalmente lo hizo, y ya son muchos (empezando por el presidente Macron) los que aseguran que se la reconstrucción se realizará cuanto antes. Obviamente, al resistir la estructura se han salvado también las gárgolas exteriores, símbolo emblemático de Notre Dame y de París. Son el espíritu del lugar y ofrecen un aura de protección al representar a bestiarios fantásticos, animales salvajes y de aspecto monstruoso que servirían para espantar a los demonios.

La estructura aguantó el incendio. Los bomberos lograron que el fuego apenas llegara al interior.

  • Obras de arte. Según cuenta en su cuenta de Twitter el periodista de Paris Match Nicolas Delesalle: “una buena noticia: todas las obras de arte de la catedral están salvadas: el tesoro de la catedral está intacto, al igual que la corona de espinas y los sacros sacramentos”. En otro twit asegura que “según un cura que se reunió en el lugar, la pérdida principal es el marco del siglo XIII, lo que se conoce como “el bosque”. En aquel momento se cortaron 24 hectáreas de encinas. Fue el único que cruzó ocho siglos en el mundo. Notre Dame no se había quemado en 850 años”. Sin que existan todavía confirmaciones oficiales, parece que las pérdidas no han sido tan graves como parecía en un primer momento. La Corona de Espinas de Jesús y la Túnica de San Luis, dos de los tesoros que guardaba la catedral, se han salvado también.

Según las primeras imágenes obtenidas del interior, los daños no han sido tan graves como se temía en un principio.

  • Las vidrieras de los rosetones. Según se confirma en varias imágenes, están intactas, y el órgano ha sufrido algunos daños por la presión del agua empleada en las labores de extinción, pero no ha ardido. El del Oeste (1220), que se encuentra encima del órgano mayor; y dos rosetones simétricos de las naves Norte (1250) y Sur (1270) del crucero. Según la tradición, hubieran sido dados por San Luis. Los tres son en gran parte originales, a pesar de sus restauraciones y limpieza.