“¡Estas flores son como los niños inocentes de GAZA! ¿Quién tiene derecho a destruirlos? ¡¡¡¡Ninguno!!!! Por favor cese del fuego”. Así de humana y solidaria se mostraba Madonna en 2014 cuando pedía al estado sionista de Israel que cesara el bombardeo sobre Gaza. Pero para la gente como Madonna, la solidaridad tiene un precio. Y en este caso es exactamente un millón de dólares. Ese es el importe que Madonna ha considerado suficiente para que deje de importarle el asesinato de niños en Gaza, y que un multimillonario le pagará de su bolsillo (la organización no tenía presupuesto suficiente) para amenizar la gala de este año en Israel con dos canciones.

“¡Estas flores son como los niños inocentes de GAZA! ¿Quién tiene derecho a destruirlos? ¡¡¡¡Ninguno!!!! Por favor cese del fuego” // “¡No apoyo a Hamas! ¡Apoyo la dignidad humana y el respeto! ¡Apoyo compartir! Yo apoyo la paz! #alto el fuego”.

Cuando Madonna hizo estas declaraciones estábamos en plena operación Margen Protector, una de esas operaciones que Israel realiza con el margen suficiente de tiempo para que la comunidad internacional no se enfade demasiado, y que es en realidad una pieza más dentro del plan de limpieza étnica que los sionistas están realizando sobre el pueblo palestino. En ese 2014 fueron asesinados 2.310 palestinos y unos 11.500 resultaron heridos. Se calcula que en torno al 70% eran civiles.

Desde entonces, la situación de apartheid a la que se enfrenta el pueblo palestino no ha cesado de empeorar. Incluso dos días después de que  la representante de Israel en Eurovisión Netta Barzilai ganara el concurso, Israel asesinó a 62 personas en Gaza, incluyendo 6 niños. Esa misma tarde (14 de mayo de 2018), Netta Barzilai dio un concierto de celebración en Tel Aviv patrocinado por el gobierno, declarando “tenemos una razón para estar felices”. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu definió a la ganadora de Eurovisión “la mejor embajadora de Israel”. Parece evidente que Israel está utilizando Eurovisión como mecanismo de lavado de cara dentro de su estrategia “Brand Israel”, que busca precisamente mostrar su lado más amable para distraer la atención sobre los crímenes de guerra contra el pueblo palestino.

Según recoge el diario israelí Hayom, la actuación de Madonna ha sido muy difícil de conseguir. La cantante quería elegir los temas, pero al parecer uno de ellos tenía connotaciones políticas y no se adaptaba a los estándares de la Unión Europea de Radiodifusión. Muy a regañadientes y enfadada, Madonna finalmente cedió.

Las reacciones en redes sociales no se han hecho esperar, y ya se ha lanzado el hashtag #MadonnaDontGo que tiene como propósito que la reina del pop cancele su concierto. Os dejamos con algunos twits al respecto: